Conferencia de Ministros de Asuntos Exteriores del Mediterraneo Occidental

La semana pasada se celebró en Córdoba la VII Conferencia de Ministros de Asuntos Exteriores del Mediterraneo Occidental. Participaron en ella 10 países ribereños: España, Francia, Italia, Malta, Portugal, Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez.

Esta reunión se enmarca dentro del denominado Diálogo 5+5, un foro de diálogo informal y flexible entre una serie de países europeos y magrebíes que tienen en común compartir un área geográfica homogénea, el Mediterráneo Occidental, y una voluntad de desarrollar un diálogo político y una cooperación práctica en sectores de interés común. De ahí que el Diálogo 5+5, que en un primer momento se articuló únicamente a nivel político entre los Ministros de Asuntos Exteriores, se haya ido abriendo progresivamente a ámbitos distintos como las cuestiones de interior, migración, relaciones parlamentarias, defensa, turismo y transportes.

En esta ocasión se abordó un gran abanico de temas, entre ellos –y como no podía ser de otra forma- las repercusiones de la crisis internacional, la Unión para el Mediterráneo y el refuerzo de las relaciones entre Europa y el Magreb, así como la búsqueda de fórmulas para favorecer la visibilidad de estos encuentros. También se va a negociar la inclusión en la agenda de cuestiones relacionadas con el Medio Ambiente y la Educación.

Las relaciones con nuestros vecinos del Mediterráneo son esenciales para el desarrollo de determinadas políticas que afectan en gran medida al bienestar de los ciudadanos españoles. El control de las mafias de la inmigración ilegal, la situación medioambiental del mediterráneo y los procesos de cooperación inter-ribereños que se dan o se puedan dar en el futuro son problemas que deberían estar en la agenda permanente de cualquier Gobierno responsable. Las cumbres intermediterráneas, con el formato que tengan (2+2, 5+5…), son el foro ideal para llegar a acuerdos importantes. Los jóvenes y las jóvenes socialistas no podemos más que mostrar nuestra satisfacción por un Gobierno, el de Zapatero, que es consciente de la realidad en la que vive, y que lucha por acabar con los problemas endémicos del Mare Nostrum. En cualquier caso, tampoco podemos asistir a estos eventos como simples espectadores. Hay que exigir compromisos firmes que se hagan realidad el día de mañana.

Solo un pequeño ejemplo, y hablando de medio ambiente: ¿Sabíais que el Mar Mediterráneo ocupa sólo el 0.7% de la superficie acuática pero recibe el 17% de la contaminación por vertido de hidrocarburo a nivel global? Hay que acabar con esto.

Os dejo un par de enlaces. El primero, el de la página del Ministerio de Asuntos Exteriores en el que se especifican los acuerdos tomados en la reunión de Cordoba; el segundo, un enlace muy interesante a una página de Greenpeace sobre la situación medioambiental del Mar Mediterráneo.

Carlos López

La última pala de tierra al proceso de paz

Para cualquiera de los observadores de Oriente Medio y en especial, del conflicto Palestino, la victoria del Likud en las pasadas elecciones legislativas de febrero en Israel, hacía vislumbrar lo que se ha hecho realidad: el final de cualquier promesa de paz negociada.

Con la elección del ultraderechista Lieberman como responsable de Exteriores del flamante y gigantesco Gabinete Netanyahu, se cierra cualquier posibilidad de alcanzar o retomar el defenestrado Proceso de Paz. Con su habitual “estilo”, se cargó de un plumazo la conferencia de Annapolis, impulsada en noviembre de 2007 por el entonces presidente estadounidense George W. Bush y que apremiaba a la creación de un Estado palestino. Rechazó toda concesión política y territorial, y advirtió: “Quienes piensan que mediante concesiones se ganarán el respeto y lograrán la paz, están equivocados… Aquellos que quieran la paz deben prepararse para la guerra y ser fuertes”. Las palabras de Lieberman suponen una declaración de intenciones, un vuelco absoluto al discurso diplomático del extinto Gobierno de Ehud Olmert y un desafío a la Administración estadounidense de Barack rObama.

Annapolis y sus compromisos ya no sirven. Son papel mojado, firmados por la “débil” Livni. El Gobierno israelí nunca ratificó Annapolis ni lo hizo la Kneset. Aunque eso sí, otorga vigencia a la Hoja de Ruta, que supedita la fundación del Estado palestino al fin de la violencia y que también exige el fin de la expansión de las colonias judías en Cisjordania.

Habrá que dar tiempo porque la Casa Blanca tendrá algo que decir. Pero las vaguedades expresadas la víspera por Benjamín Netanyahu en la Kneset dejan claros sus propósitos respecto a los palestinos: nada de concesiones territoriales. Del mismo modo que Hamás no reconoce la legitimidad del Estado sionista, los estatutos del Likud tampoco admiten la existencia de un Estado palestino. Y Netanyahu no esconde su primera misión respecto a Cisjordania y Gaza: derribar el Gobierno de Hamás en la franja. La guerra desatada el 27 de diciembre concluyó, en su opinión, demasiado pronto, sin lograr ese objetivo. Pero se equivoca. Lo único que conseguirá será fortalecer a los radicales de uno y otro lado, y por desgracia, hay muchos.

Obama será clave. Washington ha esperado a que se forme el nuevo Gobierno israelí, pero el mediador -George Mitchell- ya fue designado y la maquinaria diplomática está lista. Resta por ver si todo quedará en simples roces sobre la ampliación de colonias en Cisjordania o el derribo de casas en Jerusalén Este o si el mandatario estadounidense se empeñará en doblegar la intransigencia de Bibi Netanyahu y su Ejecutivo.

Javier Rodero

Estados Unidos, con el Gobierno Obama, vuelve a la senda de la racionalidad con su entrada en el Consejo de los Derechos Humanos

Es una buena noticia que EEUU vaya a presentar su candidatura al organismo interno de la ONU que intenta proteger los derechos humanos. Es una buena noticia porque un país de la proyección y la importancia mundial que nadie duda de EEUU, como democracia y como líder mundial, debe garantizar los Derechos Humanos de manera universal.

Es de hecho, un giro de 180 grados respecto a la política de la anterior administración, la de Bush que, por qué no decirlo: hizo del incumplimiento de los Derechos Humanos una bandera. La conculcación de los Derechos Humanos, y mas por parte de un país como Estados Unidos, no sólo una “estrategia” condenable por sí misma, sino que además es condenable por el odio hacia Estados Unidos en particular, pero hacia Occidente en general que produjo en diversas zonas del mundo.

Esperamos que esta petición de la actual administración, no sea un intento por controlar ese Consejo para con sus intereses, como en alguna ocasión ya ha hecho Estados Unidos y que sea, sin embargo, un legítimo intento porque los Derechos Humanos sean garantizados en todo el mundo.

De la misma manera, esperamos que mas pronto que tarde, quienes han conculcado los derechos humanos, paguen por sus crímenes, sean del país que sean.

Amelia Quintana

Océano revuelto

Hace pocos días hemos podido observar los roces verbales que ha habido entre los cancilleres de Bolivia y Perú en relación con las aguas del Océano Pacífico.

Se utilizaron palabras como “gordo” y “gran demagogo” después de que el presidente boliviano, Evo Morales manifestara preocupación por la demanda que Perú planteó contra Chile ante el Tribunal de La Haya para resolver una disputa marítima.

El mandatario dejo entrever que esa acción legal podría perjudicar una de las soluciones para que su país consiga una salida al mar.

Las declaraciones de Morales sentaron mal en Lima, criticando la política de reintegración marítima de Bolivia ya que piensan que “hace rato” había renunciado la salida del mar.

A todo esto siguió un cruce de declaraciones hostiles entre las respectivas cancillerías, e incluso Morales dijo que a su par peruano “tal vez la mucha gordura le está afectando” y el ministro de Relaciones Exteriores de Perú, José Antonio García Belaúnde, calificó de “gran demagogo” y “antiperuano” al mandatario de La Paz.

Ahora, ambas partes han tratado de bajar el tono de lo que fuentes periodísticas han denominado como la mayor escalada de tensiones desde junio de 2008, cuando Morales igualmente aludió al peso corporal de García y criticó su orientación política.

Sofía Bedón

El grupo del PES en el Comité de las regiones organiza un concurso fotográfico para jóvenes entre 18 y 30 años

Por segundo año consecutivo, el Grupo del Partido Socialista Europeo en el Comité de las Regiones ha organizado un concurso fotográfico destinado a jóvenes de entre 18 y 30 años.

Este año el concurso, que se ha organizado bajo el lema “Europa en mi vida diaria”, y tiene como objetivo impulsar entre la juventud la conciencia del impacto positivo que tiene la integración europea sobre su vida diaria.

Los ganadores, además de conseguir un equipo fotográfico semiprofesional, serán invitados participar el próximo mes de septiembre en la conferencia del Comité de las Regiones sobre el valor añadido de la Unión Europea, durante la cual sus fotos serán expuestas.

Este concurso, que da a los jóvenes europeos la oportunidad de pensar acerca de Europa y expresar lo que de verdad ésta significa para ellos, pretende acercarlos a la Unión.

Para conocer más datos sobre la exposición podéis acceder a la web del Grupo del PES en el Comité de las Regiones.

Podéis encontrar las bases del concurso en castellano en el siguiente enlace: Bases del Concurso.

Erasmus Universal – nueva campaña de ECOSY

El pasado 14 de febrero día de los enamorados, se presentó la campaña Erasmus Universal. Esta iniciativa de ECOSY, pretende reunir entre todos los países europeos un millón de firmas para así elevar esta petición ante el Parlamento Europeo, y que nuestra propuesta sea estudiada por la nueva cámara resultante de las elecciones europeas de junio.

Se decidió que la petición hablara del Erasmus ya que desde ECOSY se cree que este proyecto hace que los jóvenes europeos se interrelacionen y tengan más conocimiento y sentido de pertenencia hacía Europa. Además se pretende que los Estados miembros adquieran el compromiso de dedicar más recursos al Erasmus y que de esta forma se convierta en Universal para todos los europeos y no para una minoría con recursos.

Así que es momento que todos nos pongamos manos a la obra y añadamos este link www.universalerasmus.eu en nuestros blogs, en el facebook o tuenti otras redes para que todos accedamos, nos informemos y por supuesto que apoyemos esta iniciativa y dejemos nuestra firma registrada.

La Unión por el Mediterráneo

En 1995 la Unión Europea lanzó, a propuesta del Gobierno de Felipe González, el Proceso de Barcelona, una iniciativa euromediterránea que pretendía fomentar las relaciones de cooperación entre la UE y los países ribereños del sur y el este del Mar Mediterraneo.

No cabe duda de que el Proceso contribuyó decisivamente al establecimiento de una serie de políticas conjuntas que han favorecido el desarrollo del comercio y la economía intermediterránea, la lucha contra el terrorismo y el crimen internacional y la cooperación en proyectos culturales y de juventud. Sin embargo, tras más de una década, el Proceso quedó deslucido por varios motivos. Uno de los más importantes es el que sugiere que el esfuerzo institucional ha estado demasiado centrado en crear mecanismos de cooperación económica y no tanto en favorecer procesos de cambio social y de democratización.

Ante esta situación surge una nueva iniciativa promovida, en un primer momento, por Nicolas Sarkozy: la Unión para el Mediterraneo (UPM). Sarkozy, durante la campaña electoral de las Presidenciales francesas de 2007, propone el establecimiento de un nuevo espacio que permita recuperar el peso –perdido, según su opinión- de la República Francesa en ciertos ámbitos de la esfera internacional. Tras su victoria en Mayo de 2007 la idea va tomando forma, y Sarkozy la plantea en un principio como una organización regional restringida al ámbito puramente mediterráneo, es decir, con la participación exclusiva de los países ribereños. Esta idea, como es lógico, no sólo no gustó nada en los países del norte de Europa, con Alemania a la cabeza, sino que contó con el rechazo frontal de la Comisión Europea y de España e Italia, principales impulsores en su día del Proceso de Barcelona, y agentes vitales para la construcción del proyecto de Sarkozy.

Tras varias rondas de negociaciones, en las que el Presidente francés se reunió con Angela Merkel, Prodi y Zapatero entre otros, se acordó trasladar la iniciativa a todo el ámbito Europeo y, lo más importante, se decidió que la iniciativa se convirtiera en un refuerzo al Proceso de Barcelona –y no una sustituta-, aprovechando para ello tanto los aspectos positivos de éste como el marco institucional creado por la UE para el desarrollo de sus relaciones exteriores.

Nos encontramos, pues, ante una organización internacional abierta, de ámbito regional y de cooperación que cuenta con 43 miembros: todos los Estados de la UE y todos los países de la cuenca del mediterráneo, incluidos los de la Antigua Yugoslavia, los miembros de la Liga Árabe –incluida la Autoridad Nacional Palestina- y el Estado de Israel.

El 13 de Julio de 2008 se celebró en París la I Cumbre de la UPM, en la que se delimitaron sus áreas de cooperación: diálogo político y de seguridad; seguridad marítima; relaciones económicas y financieras y cooperación humana, política y social.

Además, la Unión por el Mediterráneo se ha diseñado como una organización dinámica, que debe responder de manera efectiva a iniciativas concretas. De hecho, en la Cumbre de París se concretó la puesta en marcha de diversas actuaciones con la mayor celeridad. Se decidió abordar la descontaminación del Mar Mediterráneo; la promoción y el establecimiento de autopistas marítimas y terrestres; las actuaciones frente a los desastres naturales y el establecimiento de mecanismos de protección civil; el desarrollo de las energías renovables –en especial la solar- y mecanismos de gestión del agua; la creación de un espacio de investigación y educación superior: la Universidad Euromediterránea y, por último, favorecer el desarrollo empresarial a través de las PYMES.

Todo este trabajo se coordinará, además, desde Barcelona, que ha conseguido convertirse en la Sede Permanente del Secretariado de la UPM, como reconocimiento al esfuerzo integrador del Proceso que allí se inició en 1995 y gracias también, por qué no decirlo, a la excelente labor exterior que ha realizado en el mediterráneo el Gobierno de Zapatero durante los últimos seis años, que ha devuelto a España al lugar que le pertenecía en la comunidad internacional. La Cumbre de Ministros de Asuntos Exteriores del pasado 3 y 4 de Noviembre, que se celebró en Marsella y en la que se tomó la decisión, estableció también que la UPM sería co-presidida por un representante de la UE –que coincidiría con la presidencia semestral- y otro de los países ribereños –elegido entre ellos por consenso para un periodo de dos años no renovable-. En la actualidad, presiden la UPM Mirek Topolánek, Primer Ministro checo, y Hosni Mubarak, el presidente de Egipto.

Más allá de sus particularidades orgánicas, la Unión por el Mediterráneo tiene ante sí importantes retos. El más importante, sin duda, favorecer el desarrollo económico y social de los países del sur para reducir la gran brecha que todavía separa a Europa del Norte de África y de Oriente Medio. Sin embargo, este esfuerzo será en vano si al mismo tiempo no se promueve el desarrollo de la democracia y el avance de las libertades políticas. Algunos países, como Marruecos o Egipto están muy lejos de unos mínimos democráticos exigibles.

El camino será complejo, pero España no puede desaprovechar la oportunidad que le brinda la UPM para consolidar su posición internacional y situarse como el nexo natural de unión entre Europa y el sur del Mediterráneo. Afortunadamente, vamos por el buen camino.

Carlos López Martínez

Elecciones en Israel – ¿Derecha o derecha?

Como todos sabéis ya, o si no os informamos aquí, éste próximo martes, día 10 de febrero de 2009, se celebrarán elecciones parlamentarias en Israel. Un acontecimiento que debería ser feliz para todos los demócratas, pero que por desgracia, y más aún tras lo acontecido en Gaza recientemente, se torna en honda preocupación por lo que pueda suceder. Dejando de lado que el “ecosistema” político israelí merece un profundo análisis y desde luego es digno de estudio, si repasamos los sesenta años transcurridos desde la proclamación del Estado de Israel en 1948 vemos que los diferentes Gobiernos que han dirigido los destinos de ese pequeño país poseen una determinada idiosincrasia y una ideología tan heterogénea como propia de la conflictiva historia que han vivido en éstas seis décadas.

 Desde el MAPAI de Ben Gurion, pasando por el Likud de Begin o el flamante Kadima de Sharon, es la especial caracterización del sistema electoral israelí una de las causantes de su inestable historia gubernamental, pues con un Parlamento tan atomizado y fraccionado como es la Knéset, no es de extrañar que sea sumamente difícil alcanzar la estabilidad suficiente como para sacar adelante políticas a medio plazo que permitan llevar por fin a un clima político que posibilite la negociación con la Autoridad Palestina y la tan ansiada paz. Las

Elecciones en Israel se limitan, a nivel nacional, a la elección de la Knéset, como ya hemos dicho. La Knéset tiene 120 miembros elegidos cada cuatro años por un sistema de representación proporcional en listas cerradas de partidos políticos. El sistema electoral israelí tiene un barrera electoral del 2% lo que favorece a los partidos pequeños y evita grandes mayorías, por lo que normalmente se necesita formar coaliciones para poder gobernar. En tres ocasiones el primer ministro fue elegido en una votación directa del electorado, en vez de ser nombrado por la Knéset. Se votó al primer ministro en 1996, 1999 y 2001, pero el sistema fue abandonado tras observar la imposibilidad de formar gobiernos estables por la falta de mayoría parlamentaria. Por otro lado, Israel también tiene un presidente pero es una figura simbólica que se elige en el parlamento. Este sistema, unido a que en Israel defensa nacional y democracia suelen estar estrechamente relacionadas nos permite comprender porque, por ejemplo, según las encuestas partidos por el ultraderechista y xenófobo Israel Beitenu, de Avi Liberman, sube como la espuma.

Es por ello, entre otras variables, que se haya producido un claro viraje a la derecha de cara a las próximas elecciones. El hecho que una mayoría abrumadora de los israelíes apoyara el inicio de la guerra total contra Hamas a raíz de los qassams y misiles y el ambiente combativo- patriótico así lo ha demostrado. Livni. Hace tiempo que exigía machacar a Hamas. Es cierto que las bombas y misiles le dan tono muscular y guerrero a su candidatura civil pero también lo es que un ambiente de guerra da más votos a la derecha. Tras ocho años de Qassams y misiles, el electorado israelí quiere acabar con Hamas y punto.

Ya le importa menos si su líder se fuma puros caros a cuenta del contribuyente. Y lo más preocupante para nosotros, como socialistas, es que el gran beneficiado de ésta situación es el líder ultranacionalista, Avigdor Liberman, cuyo nombre provoca temor en la diplomacia internacional. Y más en los partidos árabes israelíes a los que intentó hace dos semanas anular sus candidaturas electorales “por apoyar al terrorismo palestino y no reconocer el carácter judío de Israel”. Las encuestas indican que su partido Israel Beitenu sería el cuarto, acercándose al tercero, el laborismo. Como bien describe Sima Kadmon en el Yediot Ajaronot: “Como los israelíes ya asumen que no habrá paz y no hay con quien hablar, quieren alguien fuerte como Liberman que les de orden y ponga en su sitio a la policía, los políticos y los árabes. Sobre todo los árabes-israelíes”. Los primeros espadas son Netaniahu (29), Livni (25), Barak (19) y Liberman (14). Aunque hay margen para una sorpresa, Israel apuesta por Netaniahu. Livni busca el milagro basándose en tres armas: Convencer al alto número de indecisos. Organizar un debate televisivo con Bibi. A lo que él, con la lógica del favorito, huye como si fuera fuego. El último recurso es ‘la paloma’ Obama.

Livni recuerda que cuando era primer ministro (96-99) Netaniahu se enfrentó al presidente Bill Clinton. Livni advierte: “Si hay un Gobierno de la derecha radical con Netaniahu, se producirá una crisis sin precedentes en las relaciones con nuestro aliado más sólido”. Y desde luego, en el momento actual, cuando Israel está más solo que nunca, sería una temeridad provocar que EE.UU. retirase su mano tendida. Aunque Livni gane, lo tendría difícil para ser jefa de Gobierno. No solo porque en octubre con todo a favor ya fracasó en la formación de un Ejecutivo sino por la futura composición del Parlamento. El bloque de la derecha será mayoría. Likud, Israel Beitenu, los partidos ultraortodoxos y los dos movimientos de los colonos superan a Kadima, laboristas y Meretz. Hamas y Gaza solo han hecho aumentar la diferencia. Dos semanas en Israel son una eternidad pero solo el propio Netaniahu puede evitar su victoria. Su estrategia es huir de debates y vender una imagen más centrista “capaz de trabajar con Obama”. Tendremos que esperar al próximo martes para ver que ocurre. El futuro de Israel, y todo el Oriente Medio depende de ello.

Javier Rodero

El conflicto árabe-israelí post-Gaza

A ningún observador, imparcial o no, se le escapa que tras la última agresión criminal israelí sobre Gaza (Palestina), las repercusiones, al menos a corto plazo y tanto internas como externas, señalan sin que haya lugar a equívocos, que a partir de ahora, nada volverá a ser igual.

La ofensiva de Israel sobre Gaza ha disminuido las posibilidades de una negociación con los palestinos. Esta frase de Perogrullo encierra no obstante muchas terribles variables. Si ya antes del inicio de los ataques la Hoja de Ruta estaba perdida, tras la masiva represalia israelí puede darse por enterrada definitivamente.

A la vez, se ha profundizado la división entre la Autoridad Palestina y Hamas. Un Estado palestino es ahora un objetivo más lejano y difícil. Por otro lado, el nombramiento del ex Senador demócrata George Mitchell como enviado especial del gobierno de Estados Unidos para Oriente Medio es un signo positivo, que esperemos ver si tiene más éxito que quienes le han precedido.

Pese a la grave destrucción que Israel produjo en Gaza, la dirección política de Hamas y parte de su infraestructura militar parecen haber sobrevivido. En cambio, el gobierno de Mahmoud Abbas (Abu Mazen), que gobierna Cisjordania, ha quedado muy tocado en cuanto a imagen y legitimidad, pues ha sido visto (de manera cierta, a nuestro entender), junto con el gobierno egipcio, como un colaboracionista o, por lo menos, como un actor que ha estado dialogando con el gobierno israelí durante más de un año sin lograr nada ni poder influir para detener el ataque contra Gaza.

Ambas partes, Fatah y Egipto, creen que este es el momento para intentar una reconciliación de Hamas y Fatah. Pero la organización islamista ve esto con mucho recelo y difícilmente aceptaría volver a ser parte de un gobierno liderado por Abu Mazen. Por otro lado, si, como estaba previsto, se celebraran elecciones en los Territorios Ocupados, Hamas tendría grandes posibilidades de triunfar tanto en Cisjordania como en Gaza. Dado que cuando obtuvo su anterior triunfo electoral en 2006 fue boicoteado por Estados Unidos y Europa, sus líderes confían poco en este escenario electoral. Técnicamente, Abu Mazen dejó de ser Presidente de la Autoridad Palestina el 9 de enero, pero ha extendido su mandato como medida de emergencia.

Dos cuestiones condicionan en el corto y medio plazo la relación entre Hamas y Fatah. Por un lado, quién gestionará las ayudas internacionales que se están anunciando para la reconstrucción de la franja de Gaza. Por otro, si Washington y Bruselas dialogarán con Hamas.

Los gobiernos de algunos países árabes han prometido aportar cerca de mil millones de euros para poner a Gaza en pie. Europa también ha prometido un esfuerzo importante. La infraestructura de gestión gubernamental y de seguridad de la franja ha desaparecido durante el ataque de Israel. La Autoridad Palestina exige que esos fondos sean canalizados a través suyo, ya que es el gobierno legítimamente elegido de los Territorios. Y todos sabemos que ha pasado con fondos anteriores y a que manos han ido a parar realmente. Aparte, Hamas indica que tiene la autoridad real en Gaza y que debe gestionar esa ayuda. Abu Mazen ve que de esta forma se fortalecerá a Hamas y se reforzará la división de Palestina en dos zonas desconectadas entre sí: una vinculada a Egipto y la otra a Jordania. Y esta última ocupada por 275.000 colonos judíos. A la vez, Israel continúa controlando la entrada y salida de recursos materiales y humanos de la franja, y pondrá grandes obstáculos a todo lo que sirva para que Hamas gobierne.

A quién se le entrega la ayuda para la reconstrucción tiene relación con la legitimidad de los dirigentes palestinos. Recibir la asistencia es una forma de reconocimiento. A la vez, mientras que Washington y Bruselas no acepten dialogar con Hamas, sus dirigentes mantendrán una posición de radical oposición a Abu Mazen. Es improbable que el gobierno de Obama acepte entablar ese diálogo, al menos no por el momento.

La designación del senador George Mitchell como enviado especial para Oriente Medio es importante. Mitchell es una figura respetada en la región, tuvo un papel relevante en las negociaciones de paz en Oriente Medio y se le considera un mediador neutral.

Está por ver, eso sí, si ambas partes, Árabes e Israelíes, son capaces de dar su brazo a torcer, los segundos más que los primeros, y si en verdad su fin último es alcanzar una solución negociada del conflicto. En apenas unos días están convocadas elecciones parlamentarias en Israel. Las encuestas dan por ganador al Likud, con Netanyahu a la cabeza. Y lo más inquietante es que dan como tercera fuerza política a Avigdor Lieberman y su Yisrael Beitenu (Israel Nuestro Hogar), partido de extrema derecha y cuyo lema principal es “bombardear El Cairo y Teherán”. Lo que abriría la posibilidad de un gobierno Likud – Israel Beitenu. Lo que ocurra en las elecciones en Israel marcará, sin duda, el futuro de la región.

Javier Rodero

Palestina e Israel – ¿Por qué?

Desde hace cosa de un mes, todos los ciudadanos de éste país y del resto del globo nos hemos quedado pegados a las pantallas de televisión ante las terribles imágenes de Gaza, que nos llegaban a cuentagotas ante la censura israelí, mostrando cuerpos destrozados, sangre, dolor y lágrimas, muchas lágrimas.

Inmunizados como estamos la mayoría de occidente ante el dolor de esa tierra anegada de sangre y odio, lamentamos una vez más que israelíes y palestinos se maten, torcemos el gesto ante la desgarradora imagen de los cientos de niños asesinados bajo los escombros de sus casas y escuelas, y maldecimos el destino de esa pobre gente.

Como bien dice Luís Solana en un artículo en El plural, los españoles tenemos una afinidad especial con Palestina, de raíces históricas o no, pero es innegable que existe. Por ello, desde este blog, queremos sembrar la semilla que sirva para que todos aquellos de vosotros y vosotras que entréis en él, podáis formaros una opinión constructiva y objetiva de que ocurre en Oriente Medio y porqué.

Aunque entendemos que es, sin duda, un conflicto complejo del que es necesario que cada uno se ponga a leer mucho para entenderlo mejor, también hemos creído necesario, al estrenar el blog, empezar con una breve introducción de las raíces del conflicto, con especial atención a Palestina e Israel, pero sin dejar de lado variables vitales a la hora de entender la compleja situación que se vive en esa parte del globo.

EL CONFLICTO ÁRABE – ISRAELÍ

El pueblo judío considera tener derecho a vivir en Palestina desde el año 1.600 a.C., cuando llegó Abraham desde Mesopotamia.

Los árabes ocupan de hecho Palestina desde el s. VIII d.C.

El conflicto actual comienza en la 2ª Guerra Mundial (1939-1945).

Los israelíes nunca habían tenido un Estado propio, sólo comunidades repartidas por todo el mundo y decidieron crear un país que albergara a todos los judíos del mundo y escogieron Palestina (pero se desecharon otros posibles, como Argentina, Uganda, Libia o Egipto).

Tras la 2ª G.M. empiezan a llegar judíos a Palestina (donde había más de 1 millón de árabes musulmanes), huyendo del holocausto, y la comunidad internacional (ONU) permite a los israelíes crear un Estado propio.

Se divide el territorio palestino en 2 mitades (y Jerusalén regida por la ONU). Los israelíes aceptan la resolución de la ONU pero los árabes palestinos la rechazan y comienza la guerra.

En 1948, se crea el Estado de Israel y ocupan el 55% de Palestina que les designó la ONU y un 30% más que conquistan militarmente.

Los palestinos huyen a países cercanos árabes donde no siempre son bien recibidos y, 50 años después, tienen menos territorio del que rechazaron en 1947.

Por terminar, quisiera reiterar, que por la complejidad del conflicto es muy recomendable dedicar un tiempo a leer libros sobre los orígenes del conflicto, que nos ayudarán a comprender mucho mejor la situación actual.

Es un reto de nuestra generación ser capaces de encontrar solución a un conflicto al que ningún mediador ha sido capaz de poner fin a día de hoy.

Javier Rodero